A la piragua tenemos que concederle el mérito de ser
el medio de navegación más sencillo y de principios más básicos,
probablemente también el más antiguo. Posiblemente, la primera piragua
no fue sino un tronco que apareció accidentalmente.
El hecho cierto es que prácticamente todas la
civilizaciones han surgido cerca del agua, ya sea en la costa o en la
ribera del río. El ejemplo más evidente es la relación entre la cultura
del Antiguo Egipto y el Nilo. Podemos recordar también las múltiples
civilizaciones amazónicas, los nativos norteamericanos, así como el más
conocido: el pueblo esquimal. Sus kayaks son tenidos por antecesores de
las canoas y kayaks actuales.
En todos los casos nos encontramos con un elemento
común; cada pueblo, cada cultura supo aprovechar los elementos que su
entorno natural le proporcionaba, ya fuesen troncos vaciados, pieles de
animales, etc. Tal vez por casualidad o, más probablemente como resultado
de un largo proceso de evolución, cada cultura construyó la piragua que
mejor satisfacía sus necesidades de transporte o desplazamiento, valiéndose
de los materiales que tenía a su alcance y la tecnología de que disponía
en cada momento de la historia. Con todo, las civilizaciones antiguas no
se distinguían por la rapidez en el progreso, sino más bien por el
mantenimiento de las costumbres, lo que permitía rentabilizar al áximo
cualquier logro tecnológico o de diseño, ya que muchas de las
embarcaciones diseñadas en la antigüedad siguen utilizándose en la
actualidad en el mismo entorno, y han sido construidas de la misma manera.
Más tarde, mucho más, con un europeo, Rob Roy,
–escocés por más señas- (viaje de McGregor) comienza el auténtico
progreso. Sirvió, entre otras cosas, para confirmar lo adecuado de los
diseños antiguos, puesto que a pesar de todos los estudios de hidrodinámica
y aerodinámica, las formas y principios básicos siguen siendo los
mismos. Solamente un aspecto supuso, efectivamente, una auténtica
revolución en los últimos
tiempos: los materiales de los que las piraguas actuales están
construidas. Desde los elementos naturales, madera principalmente, pasando
por la fibra de vidrio, muy utilizada por su bajo coste y facilidad de
reparación, hasta el kévlar, la fibra de carbono y los termoplásticos,
sobre todo éstos últimos, por su extraordinaria resistencia al uso y
facilidad de aplicación de nuevos diseños, son los materiales que han
hecho posible acercar nuestro deporte a la gran mayoría del público.